sábado, 30 de marzo de 2013

Semana Santa, Oficios en Santacara


IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN. En el centro del casco urbano destaca la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, iglesia cuyo origen se remonta al siglo XIII, época en la que se construyó una fábrica protogótica influenciada por la arquitectura del Císter. Tiene nave única de muros macizos de sillería reforzados por contrafuertes. La disposición de éstos revela cuál debió de ser la primitiva situación de los tramos. Durante el transcurso del siglo XVI, muy posiblemente en torno a 1575, fecha en la que se acabó la capilla de Santa Lucía, el templo fue objeto de una profunda transformación. En ella se recrecieron los muros, tanto como denuncia al actual cuerpo de luces, cuyas ventanas tienen arcos de medio punto moldurados y abiertos en bocina. Con este recrecimiento se labraron nuevas cubiertas, todas ellas bóvedas estrelladas, aunque de esquema distinto y también de diferente amplitud. Los dos tramos centrales son cuadrados y el de los pies rectangular, arrancando sus nervios de ménsulas cilíndricas. Al mismo tiempo se amplió el edificio con cabecera pentagonal, sobre la que voltea una bóveda estrellada y otra gallonada con terceletes. Así quedó configurada una iglesia de cajón muy larga y alta, típica del estilo gótico-renacentista del siglo XVI. Contemporáneo de esta reforma es el coro alto de los pies, elevado sobre una bóveda de terceletes con ligaduras. De la misma época son también las dos capillas que componen una especie de crucero, si bien la correspondiente al lado de la Epístola fue reconstruida parcialmente en época barroca. La capilla de Santa Lucía, antiguo patronato de los Esparza, se conserva sin modificación alguna y todavía puede contemplarse su pequeña bóveda estrellada. A continuación de ella se localiza una tercera capilla, a la altura de la cabecera, construida a finales del siglo XVI sin reminiscencias goticistas, como puede comprobarse en su ingreso, que se ajusta a un esquema de arco de triunfo con pilastras y decoración manierista de puntas de diamantes. Su interior recibe una bóveda rebajada de casetones muy moldurados. En los exteriores de la parroquia es donde mejor se aprecian las estructuras de la construcción medieval, particularmente en la fachada de los pies. Aquí se localiza una portada de arco ligeramente apuntado que abocina en tres arquivoltas de sección mixtilínea, todas ellas apoyadas en pedestales con baquetones. El óculo que se abre encima de ella pertenece a las obras del siglo XVI. También forma parte de esta fachada la primitiva torre protogótica, concebida como un robusto prisma de sillería, rematado en cuerpo de campana con arcos de medio punto. Su aspecto militar queda acentuado por los matacanes existentes en el coronamiento de dicho cuerpo. Décadas después de concluirse las reformas gótico-renacentista se dotó a la nueva cabecera de un retablo mayor romanista, iniciado a comienzos del siglo XVII por el artista vecino de Sangüesa Adrián Almándoz y proseguido tras la muerte de éste por Juan de la Hera y Gaspar Ramos. Su traza de severa arquitectura manierista comprende dos cuerpos de tres calles y dos entrecalles intermedias, articulándose sucesivamente por una especie de estípites aplastados y columnas acanaladas con tercio inferior entorchado; culmina el conjunto un ático triple, en este caso con pilastras. Salvo los soportes, el único ornato de esta estructura viene dado pon el juego de frontones rectos y curvos que rematan las calles principales del retablo. Relieves y especialmente esculturas componen la iconografía, entremezclándose los ciclos de la Pasión y la Virgen, presididos por la Asunción, además de diversas imágenes de santos y vírgenes mártires. Esta escultura se caracteriza por un cánon alargado y elegantes vestiduras, según es propio de la obra de Ramos, aunque la Asunción de distintos rasgos, debe ser de Almándoz.

El interior de la iglesia se enriquece asimismo con diversos retablos barrocos de los siglos XVII y XVIII, todos ellos de decoración aparatosa. En el altar de la Virgen del Rosario se venera una imagen de vestir de la titular que aprovecha parte de una talla gótica del siglo XIV. Dentro del tesoro parroquial existen piezas interesantes, como un cáliz de plata, obra renacentista del siglo XVI. No obstante, sobresale un ostensorio de bronce dorado con cabujones de esmaltes perteneciente al estilo purista de la primera mitad del siglo XVII. Luce los punzones de Madrid y del platero Francisco Mudarra.






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