sábado, 31 de octubre de 2015

Capítulo XXII de la saga del hongo. Elgorriaga


El capítulo de la Cofradía del Hongo y la Seta de Navarra fue, como corresponde, una ocasión para subrayar las bondades gastronómicas de un bocado apreciado en la estación de la hoja caída en que las bendiciones del cielo, en forma de lluvia, descubren sensaciones y palabras de alabanza.

José Sacristán compartió honores, tocado como estuvo con txapela, capa y medalla, con el director de Euskal Telebista, Eduardo Barinaga; el dietista Txumari Alfaro, el diseñador Francisco Arroyo, el pintor catalán José Juanico y el profesional de la hostelería Zacarías Puente.

Fueron merecedores de los halagos recibidos bajo la coordinación del que fuera alcalde y alma mater del evento, José Miguel Galarregui, quien ofició de maestro de ceremonias.

Incansable al desaliento en su faceta promotora a favor de su pueblo -impulsó la regeneración del Balneario de Elgorriaga, hoy referente del descanso en la zona norte-, suyas fueron las primeras palabras de atención y reconocimiento dispensado a cada uno de los homenajeados en su presentación pública. Antes de cederles la palabra, dio razón de las razones que motivaron su propuesta y posterior nombramiento como nuevos cofrades.

Como requisito, de cada uno requirió la voluntad de ensalzar allí donde estén la calidad culinaria y también medicinal de los hongos.












Tuvimos suerte y en el sorteo nos toco una estancia en el Balneario, con su carta de masajes y tratamientos. 

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